El más digno homenaje a la vida

Las Últimas Etapas del Duelo

En el artículo anterior, revisamos las primeras dos etapas del duelo. Ahora revisaremos las últimas etapas del duelo.

Las últimas tres etapas del duelo, son las etapas más complicadas porque es donde se da el cambio de actitud y la aceptación.

Las dos primeras etapas son las más intensas emocionalmente, mientras que estas etapas son donde comienza el cambio y se regresa a la rutina de la vida diaria. Esto no quiere decir que sea un proceso fácil o que después de ello nos olvidemos de aquel ser amado o ese vínculo.

Veamos entonces las tres últimas fases del duelo:

Tercera etapa: la negociación.

En esta etapa, el dolido acude a sus creencias más profundas intentando comunicarse con Dios o algún poder superior para rogar que la persona fallecida regrese a nuestras vidas a cambio de una vida reformada o alguna acción distinta.

El sentimiento de culpa puede ser un derivado muy peligroso de esta etapa ya que la persona cree que si hubiera hecho las cosas diferente, la persona fallecida seguiría con vida.

Esta fase del duelo, suele ser la más corta al ser súbitamente agotadora para la persona que se encuentra debatiendo entre fantasías y realidades.

Depresión: la cuarta etapa del duelo

Se comienza a conocer con certeza la muerte durante esta etapa y comienza a aislarse de los seres queridos sintiendo tristeza, miedo e incertidumbre de la nueva situación. Muchas veces el sentir es de darle demasiada importancia a cosas cotidianas donde incluso dormir puede ser complicado.

Los sentimientos del doliente regresan con intenso dolor lo que resulta en agotamiento físico y mental lo que hace que el dolido duerma por varias horas.

Es importante destacar que este tipo de depresión, no es igual a la enfermedad mental que comúnmente se conoce. Ésta depresión, es un mecanismo de defensa ante una gran pérdida y deben de sentirse para sanar.

Etapa final: la aceptación.

Durante la aceptación, el doliente se da una nueva oportunidad de continuar gracias a lo acontecido durante la etapa anterior. Esta etapa no quiere decir que se esté de acuerdo con la muerte, sino se acepta el hecho de que la pérdida es parte natural de la vida.

Se acepta la realidad de lo que sucedió y la rutina diaria toma un papel dominante en la vida del doliente recordando la vida del fallecido en tiempos constantes. Esta introspección, ayudará a evaluar tu estilo de vida y puede ser un buen impulso de lograr algún cambio.

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