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¿Cómo saber si estoy atravesando un duelo complicado?

¿Cómo saber si estoy atravesando un duelo complicado?

Tener un duelo complicado es cuando perdemos a un ser querido y comenzamos a atravesar el difícil proceso del duelo, aunque es una etapa muy dolorosa, en general es un proceso que en un punto comienza a ser más llevadero y volvemos a ser capaces de retomar nuestra rutina y asimilar una nueva normalidad con la ausencia.

Sin embargo, hay casos en los que el duelo puede llegar a afectar nuestra salud física y mental, cuando se convierte en un impedimento para retomar nuestra vida y para realizar las actividades básicas y cotidianas.

Cuando el duelo nos lleva a un estado emocional en el que no somos capaces de realizar actividades básicas como comer, dormir o cuando perdemos (por ejemplo) la percepción de la realidad, deja de ser un duelo “normal” y se convierte en lo que los expertos denominan como duelo complicado.

En los casos de duelo complicado, las personas atraviesan sentimientos de pérdida debilitantes que no mejoran con el paso del tiempo, hasta un punto en el que hacen que sea casi imposible recuperarse de la pérdida.

Generalmente, los expertos señalan que un duelo “normal” conlleva un proceso que puede dividirse en tres etapas que pueden darse en un lapso aproximado de un año posterior a la pérdida:

  • Aceptación de la pérdida.
  • Manifestación de los sentimientos de dolor por la pérdida.
  • Adaptación a la nueva realidad.

Sin embargo, en los casos de duelo complicado cada una de estas etapas puede durar mucho más tiempo y pueden imposibilitar el desarrollo normal de la vida, por lo que resulta importante aprender a identificar si en caso de haber tenido una pérdida, estamos atravesándolo.

Por eso, a continuación, te enseñamos algunas señales que debes tomar en cuenta para determinar si tu o alguien cercano está atravesando este difícil proceso, de manera que puedas guiarle a recibir atención de un profesional.

  • Imposibilidad de disfrutar las experiencias positivas.
  • Sentimientos negativos hacia la vida.
  • Tristeza y dolor profundos.
  • Pensamientos centrados en el querido que partió.
  • Falta de concentración.
  • No aceptación de la pérdida.
  • Retracción social.
  • Ira o resentimiento excesivo por la pérdida.
  • Falta de confianza hacia otros.
  • Problemas para realizar las actividades cotidianas.
  • Pérdida del interés por la vida sin el ser querido.

Si percibes en ti o en algún ser querido, algunas o todas las señales que te mencionamos, es importante acudir con un profesional en salud mental, para que este dé las herramientas que ayuden a manejar el duelo complicado y pueda recuperarse.

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